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3.23.2014
Los grandes récords de la fauna madrileña
Noticia del periódico ABC en la que se habla sobre la proliferación de algunas especies en la sierra madrileña.Se habla del aumento del número de individuos de algunas especias como los lobos y de la asentación de otras como las ranas paterna en las sierras de la comunidad entre otros hechos medioambientales.
Noticia completa
2.19.2014
Diseccionan el cadáver de un lobo en Dinamarca delante de un grupo de niñoshttp://www.abc.es/Media/201402/18/foto-lobo-afp--644x362.jpg
Cuando todavía sigue abierta la polémica por el sacrificio de la jirafa «Marius» en un zoo de Copenhague y por el destino de otro animal de la misma especie, y curiosamente también con el mismo nombre pero del zoológico Videbekaen, un museo local de este mismo país ha contribuido a ampliar el escándalo con una curiosa actividad educativa, la disección del cadáver de un lobo en presencia de un grupo de menores.
Esta actividad, calificada de «educativa» por sus organizadores, tuvo lugar en el Museo de Historia Naturala de Aarhus, la segunda ciudad más grande de Dinamarca. Su relaciones públicas, Pernille Moelgaard, fue la encargada de realizar la disección ante los estudiantes, mostrando cada uno de los órganos del animal y explicando su funcionamiento. Una vez finalizada la autopsia, invitó a los pequeños a que se acercasen para ver más de cerca los restos del animal.
Pese a tratarse de una actividad educativa, muchos de los niños presentes, según se puede comprobar en la fotografía, se tapaban los ojos y la nariz mostrando disgusto con lo que estaban presenciando.
El museo asegura que el lobo fue encontrado ya muerto, y que probablemente el ejemplar vivía en un parque natural cercano.
Termitas robóticas autómatas capaces de construir edificios
La idea es vieja, casi tanto como la propia Literatura. Pero tan compleja de llevar a la práctica que ha estado milenios durmiente sin que su atractivo pudiese vencer las limitaciones de la tecnología. Quizá los replicantes del Blade Runner de Ridley Scott sean los autómatas usados por el ser humano para trabajar que mayor fama han alcanzado. Pero las referencias a este sueño son tan viejas como la imaginación. Ya la vieja leyenda griega de Los Argonautasdescribe como los marineros crean un perro autómata para que cuidase de su navío en su ausencia. Un esqueleto de plata capaz de tomar sus propias decisiones sirve las copas y recoge los platos sobre la mesa de uno de los festines del Satiricón de Petronio, escrito en el Imperio Romano durante los primeros años después de Cristo. Y las referencias serían interminables desde el Romanticismo alemán encarnado por la mágica literatura de E. T. A. Hoffmann (El hombre de arena) hasta la taquillera película de James Cameron Terminator.
Pero donde no hay tantas referencias es en la ciencia sin ficción. La resolución de problemas de forma autómata supone uno de los grandes retos para la robótica actual. El simple hecho de tomar consciencia de un espacio (como una habitación) es algo que los seres humanos videntes hacemos sin darnos cuenta, pero no es cuestión baladí para un robot. Y lo mismo sucede con el desarrollo de tareas, como las de construcción. Pero esto está empezando a cambiar también en los laboratorios de robótica y de ingeniería. El último éxito acaba de realizarse en la Universidad de Harvard, donde un equipo científico ha creado pequeños robots inspirados en las termitas y su forma de trabajar capaces de construir estructuras complejas de forma autónoma, sin seguir planos ni complicadas directrices indicadas por un cerebro central que dirija la operación.
Según describen los autores en un trabajo publicado en la revistaScience, el usuario sólo tiene que especificar la estructura que desea y el sistema de termitas robóticas se pone manos a la obra elaborando de forma autónoma sencillas normas que les permitan llevar a cabo la construcción. Los robots sólo usan siete sensores infrarojos para detectar los patrones blancos y negros que tienen los ladrillos y poder operar con ellos. Después están dotados de un sistema que les permite escalar por la propia estructura que ellos mismos van creando y de cinco sensores ultrasónicos para evaluar su propia posición y mantener la distancia en el perímetro del 'edificio'.
Curiosas habilidades de los elefantes
1.Los elefantes asiáticos consuelan a sus compañeros en peligro.
Los elefantes han sido considerados durante siglos animales inteligentes, empáticos y altruistas. Ahora, los científicos han comprobado que manifiestan un comportamiento entre ellos que nunca antes había sido demostrado y que refuerza aún más la creencia popular. Resulta quelos elefantes asiáticos consuelan a sus compañeros que están en peligro, mediante caricias y vocalizaciones.
No es fácil encontrar gestos de consuelo en el reino animal. Hasta ahora solo existían evidencias empíricas en grandes simios, cánidos y algunos córvidos. Pero los elefantes también parecen preocuparse por los demás. «Con sus fuertes lazos sociales, no es de extrañar», dice Frans de Waal, famoso especialista en primates de la Universidad de Emory y coautor de la investigación.
El estudio se centró en un grupo de 26 elefantes asiáticos cautivos en el norte de Tailandia. Durante casi un año, los investigadores observaron qué pasaba cuando en un elefante aparece una reacción de estrés ante otro animal hostil. El estudio descubrió que los elefantes cercanos se aproximaban al angustiado y tendían al contacto físico. Como ejemplo típico, usaban su trompa para tocar suavemente su cara, o ponían su trompa en la boca del otro animal. «
El gesto de poner la trompa en la boca del otro es casi como un apretón de manos o un abrazo del elefante. «Es una posición muy vulnerable, ya que podría ser mordido. Puede estar enviando una señal de 'Estoy aquí para ayudarte, no te haré daño'»
Los elefantes también mostraron una tendencia a vocalizar, como un «alto chirrido». «Puede ser una señal como, 'Shshhh , está bien', el tipo de sonidos que un adulto humano podría hacer para tranquilizar a un bebé», apunta Joshua Plotnik, autor principal de la investigación.
2.Se reconocen en el espejo.
El elefante asiático se reconoce a sí mismo cuando ve su imagen reflejada en el espejo, una habilidad que, además de en los seres humanos, solo se ha comprobado en simios y delfines. Para demostrar que un animal se autorreconoce ante el espejo debe seguir unas pautas, como la inspección física del espejo (mirar detrás del mismo), comportarse de forma repetitiva, reconocer su imagen y, la prueba fundamental, utilizar el espejo para tocar una marca de su cuerpo no puede ver si no es en la imagen reflejada. Todo ello lo cumplen los elefantes, según investigadores de la Universidad de Emory, los mismos que ahora han comprobado que los paquidermos se consuelan unos a otros.
En su experimento, los investigadores pusieron a prueba a tres hembras del zoo neoyorquino del Bronx. Colocaron en su hábitat un espejo de gran tamaño. Los animales lo examinaron, lo tocaron y lo utilizaron para inspeccionar el interior de la boca, una parte de su cuerpo que no pueden ver. Además, uno de los ejemplares se tocó una marca que le habían colocado los investigadores y que vio por primera vez en la imagen reflejada.
3.Comprenden el gesto humano de señalar con el dedo.
Comprender qué quiere decirnos alguien que señala una cosa con el dedo es una habilidad que se creía casi exclusivamente humana. Sin embargo, una investigación publicada el pasado octubre en la revista Current Biology demuestra que los elefantes africanos también pueden entenderlo. Y lo hacen sin ningún entrenamiento previo.
Los investigadores de la Universidad de St Andrews estudiaron a los elefantes que llevan a los turistas sobre sus lomos de paseo cerca de las cataratas Victoria, en el sur de África. No tuvieron que enseñarles nada, la comprensión de qué querían decir al apuntar un objeto fue inmediata, independiente de lo acostumbrado que estuviera el ejemplar a tratar con humanos. Los autores creen que quizás los elefante puedan hacer con su larga trompa algo parecido a señalar.
4.Se comunican por infrasonidos.
Los elefantes pueden comunicarse durante largas distancias mediante sonidos que están por debajo del rango del oído humano. Estos se catalogan como infrasonidos, ya que están en un rango inferior a los 20 hertz o ciclos por segundo. Les sirven para avisar de que están listos para aparearse o dónde encontrar alimentos. Para alcanzar notas muy bajas, los paquidermos emplean el mismo mecanismo que produce el sonido en los seres humanos y muchos otros mamíferos, según un estudio de la Universidad de Viena.
Cuando por causas naturales un paquidermo murió en un zoológico de Berlín, los investigadores observaron imágenes de la laringe extirpada del elefante para comprobar si introduciendo flujo sostenido de aire vibraban las cuerdas vocales, sin señales nerviosas. El sonido se producía, un mecanismo que concuerda con el de una amplia variedad de mamíferos, incluido el hombre.
5.Siguen el ritmo de la música.
Los elefantes, aunque son capaces de correr a velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora, no pueden saltar ni realizar movimientos complejos: sus piernas son tan pesadas que no cambian de dirección con rapidez. Por eso no podrían ejecutar un complejo baile, aunque algunos investigadores creen que sí son capaces de seguir con movimientos corporales el ritmo de la música, de forma que mueven la cabeza o golpean las patas contra el suelo según la melodía.
6.Imitan la voz humana.
Es un elefante asiático, se llama «Koshik» y, según un estudio publicado en la revista Current Biology, puede imitar la voz humana y hablar en coreano vocalizando con su trompa en la boca. El vocabulario de este elefante consiste solo en cinco palabras: «Annyong» (hola), «anja» (sentarse), «aniya» (no), «nuo» (acostarse), y «choah» (bueno).
Para los investigadores de la Universidad de Viena, las habilidades de este elefante asiático, pueden proporcionar conocimientos importantes sobre el aprendizaje vocal, un proceso complejo pero fundamental en la voz humana. Al parecer, «Koshik» es capaz de imitar tanto el tono como el timbre humanos, una hazaña notable considerando que hay grandes diferencias anatómicas entre ellos y nosotros.
En el pasado ya ha existido algunos informes de imitación vocal de elefantes africanos y asiáticos. Por ejemplo, hay paquidermos africanos que pueden imitar el sonido de los motores de camiones o el ronroneo de los gatos y hubo un caso de un elefante asiático en Kazajstán que, sin comprobación científica, se especuló que hablaba ruso y kazajo.
Los investigadores creen que «Koshik», criado en un zoo, comenzó a adaptar sus vocalizaciones para fortalecer la afiliación social con sus compañeros humanos.
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