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5.19.2014

¿Qué gasta más energía , una ballena o un avión?

¿Qué es más eficiente energéticamente? ¿Un camión de 30 toneladas o un coche? ¿Un Jumbo 747 o una avioneta? ¿Una ballena o un atún?
Un grupo de investigadores la Universidad de Northwestern (Chicago, Estados Unidos) ha creado una forma de responder a estas preguntas. Y lo ha hecho a través de un nuevo coeficiente de consumo de energía que permite comparar la eficiencia energética de máquinas o animales con independencia de su tamaño.
«Nuestro estudio se centra en cómo cambia el flujo de energía con el tamaño o la masa», ha dicho Neelesh Patankar, el director de la investigación que será publicada en PNAS esta semana. Según ha comentado en una nota emitida por la universidad, el nuevo coeficiente tiene interés en el campo de los transportes, ya sean coches, barcos o aviones, porque permite averiguar el punto «donde un animal o vehículo funcionará más eficientemente».

El atún es tan eficiente como la ballena

Aunque el atún es un nadador rápido y nervioso que puede alcanzar los 70 kilómetros por hora, y las ballenas son moles que pueden desplazar más de 150 toneladas de agua con sus lentos movimientos, el equipo de Patankar ha llegado a una conclusión que al principio es difícil de creer:el atún y la ballena son prácticamente igual de eficientes.
Explican que aunque el consumo de energía de la ballena sea tremendamente superior debido a su descomunal peso -una ballena puede llegar a pesar 180 toneladas mientras que el atún rojo, por ejemplo, está entre los 400 y los 900 kilogramos-, «las eficiencias de los motores (musculares) de la ballena y el atún son similares».
Y si se puede comparar la eficiencia de animales tan dispares, sostienen que el coeficiente de uso de energía que han creado «puede ser extremadamente útil para diseñar vehículos subacuáticos y que sean tan eficientes y ágiles como un auténtico pez», y que incluso podría servir para comparar el consumo de los coches.

Datos procedentes de miles de especies

Los investigadores han utilizado datos de consumo de energía de miles de especies tanto en el medio acuático como en el aire. Así, han recopilado información de peces, enormes mamíferos marinos, insectos y aves. Finalmente, han conseguido que el nuevo coeficiente explique con éxito «el consumo de energía en función de la masa», aunque la masa varíe «casi un trillón de veces desde el animal más pequeño al más grande».

4.06.2014

¿Por qué pierden los radares a los aviones?

Hace un mes se perdió un avión en el cielo, un cacharro de 300 toneladas con  239 personas a bordo.  Hace un siglo los aviones (de madera y telas) volaban a la vista del público. Hace mas de 75 años, cuando los aviones se perdían de vista nadie sabía donde estaban.  En aquella época se desarrolló el RADAR (Detección y Estima de distancia mediante radio, sus siglas en inglés), que permite seguir la trayectoria y sobre todo, determinar la distancia de los aviones.  Las ondas de la radio hacen esto mejor que las ondas de luz.
Ambas son ondas electromagnéticas. Alrededor de cada carga eléctrica del universo hay un campo eléctrico, como una lona tensa, digamos blanca, sobre la cual hay una bola pesada que la distorsiona. Cuando la bola se mueve sobre la lona, esta cambia de forma y el cambio se transmite desde la bola al borde de la lona.
Cuando las cargas eléctricas se mueven, generan variaciones en sus campos eléctricos, y al mismo tiempo producen otras ''lonas''  (negras) perpendiculares a las primeras, los campos magnéticos.  Entre las lonas blancas y las negras las variaciones se propagan en forma de oscilaciones como de serpiente, ondas sinusoidales, hasta los confines del universo.  Se llaman ondas o radiación electromagnética (EM)
Dependiendo de la velocidad con que oscilan las cargas eléctricas, las ondas son más anchas o más estrechas entre sus crestas, como las olas del mar, que a veces nos golpean cada 10 segundos y a veces cada minuto.  Las ondas EM que ven nuestros ojos son las mismas que usan los médicos para ver nuestros huesos con los Rayos X, o que utilizamos para calentar comida en un microondas o para recibir las señales de la televisión y la radio. La única diferencia es su anchura, la distancia entre sus crestas, que llamamos longitud de onda.