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5.15.2014

La actividad del Sol provoca relámpagos en la Tierra

La humanidad ha observado siempre el resplandor de los relámpagosen el cielo con una mezcla de fascinación y temor. Atribuidos por algunas culturas a las cólera de los dioses, poco a poco la ciencia ha ido desentrañando su auténtico origen. Hasta ahora, sabíamos que existen dos factores relevantes para esta descarga de energía: el agua o las pequeñas partículas de hielo dentro de las nubes (hidrometeoros) y el chorro de electrones provocado por los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior. Ahora, científicos de la Universidad de Reading, en Berkshire, Reino Unido, han descubierto nuevas pruebas que sugieren que los relámpagos en la Tierra también se activan por las partículas energéticas del Sol. Estos expertos hallaron una relación entre el aumento de la actividad de tormentas en nuestro planeta y las corrientes de partículas de alta energía aceleradas por el viento solar.
Los investigadores del Departamento de Meteorología de Reading encontraron un incremento sustancial y significativo en las tasas de rayos a través de Europa durante un máximo de 40 días después de la llegada de vientos solares de alta velocidad, que pueden viajar a más de un millón de millas por hora, en la atmósfera de la Tierra, según publica la revista Environmental Research Letters.
Aunque el mecanismo exacto que causa estos cambios sigue siendo desconocido, estos expertos proponen que las propiedades eléctricas del aire resultan de alguna manera alteradas conforme las partículas cargadas entrantes del viento solar chocan con nuestra atmósfera. Los resultados podrían ser de utilidad para los meteorólogos, ya que estas corrientes de viento solar giran con el Sol, más allá de la Tierra, a intervalos regulares, lo que acelera las partículas en la atmósfera terrestre.
A medida que estos flujos puedan rastrearse con naves espaciales, se abrirá la posibilidad de predecir la severidad de los fenómenos meteorológicos peligrosos con muchas semanas de antelación. "Hemos encontrado evidencia de que la alta velocidad de los flujos de viento solar pueden aumentar las tasas de relámpagos. Esto puede ser un aumento de un rayo o un incremento en la magnitud de los rayos, elevandóla por encima del umbral de detección de los instrumentos de medición", señala Chris Scott, autor principal del estudio.
"Se creía que los rayos cósmicos, las partículas minúsculas de todo el Universo aceleradas a casi la velocidad de la luz por la explosión de estrellas, juegan un papel en el tormentoso clima de la Tierra, pero nuestro trabajo proporciona nueva evidencia de que de forma similar, aunque de menor energía, las partículas creadas por nuestro propio Sol también afectan a los rayos", agrega.

Tormenta sobre Reino Unido

Para llegar a sus resultados, los investigadores analizaron datos de relámpagos sobre Reino Unido entre 2000 y 2005, que se obtuvieron a partir del sistema de detección de rayos de la Oficina Meteorológica del país. Se restringieron los datos a cualquier evento que se produjo dentro de un radio de 500 kilómetros desde el centro de Inglaterra y se comparó el registro de la caída de rayos con datos del Explorador de la NASA 'Advanced Composition Explorer' (ACE), que se encuentra entre el Sol y la Tierra y mide las características de los vientos solares.
Después de la llegada de un viento solar a la Tierra, los investigadores mostraron que hubo un promedio de 422 impactos de rayos en todo Reino Unido en los siguientes 40 días en comparación con un promedio de 321 impactos de rayos en los 40 días antes de la llegada del viento solar. La tasa de caída de rayos alcanzó su punto máximo entre los 12 y 18 días después de la llegada del viento solar.

Cada 27 días

El viento solar se compone de un flujo constante de partículas energéticas, principalmente electrones y protones, que son impulsados por la atmósfera del Sol en torno a un millón de millas por hora. Las corrientes de partículas pueden variar en densidad, temperatura y velocidad y azotar a su paso por la Tierra cada 27 días más o menos, de acuerdo con el tiempo que tarda el Sol en hacer una rotación completa en relación con la Tierra.
El campo magnético de la Tierra proporciona una defensa robusta contra el viento solar, desviando las partículas energéticas de todo el planeta, pero si una rápida corriente solar se pone al día con una corriente solar lenta, genera una mejora tanto en el material como en el campo magnético asociado. En estos casos, las partículas energéticas pueden tener las energías suficientes para penetrar hacia abajo en las regiones de nubes de formación de la atmósfera de la Tierra y, posteriormente, afectar al clima.
"Proponemos que estas partículas, aunque no tienen energías suficientes para alcanzar el suelo y ser detectadas allí, electrifican la atmósferaa medida que chocan con ella, alterando las propiedades eléctricas del aire y, por lo tanto, influyendo en la tasa o la intensidad a la que se produce un rayo", resume Scott.

2.19.2014

El deshielo del Ártico en un minuto


Las buenas noticias, a veces, engañan. Y lo que a primera vista puede parecer algo positivo se convierte en un espejismo en cuanto le aplicamos la perspectiva adecuada.
Es el caso del Ártico, o mejor dicho, del deshielo del Ártico. El espejismo, en este caso, lo constituye el hecho, recién hecho público, de que durante los meses de verano de 2013 ha sobrevivido más cantidad de hielo que durante el verano anterior. En efecto, durante el último periodo estival las temperaturas del Artico han subido menos que en años anteriores, lo que ha provocado que el retroceso de las masas heladas fuera menor.
Dejarse llevar por este dato podría llevarnos a la conclusión de que el cambio climático se está ralentizando. Pero nada más lejos de la realidad. Según los expertos de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), lo sucedido durante este verano no altera para nada la tendencia global hacia un inevitable deshielo.
Podríamos decir, como mucho, que el Ártico se ha tomado un respiro en su proceso de pérdida de masa helada. Pero nada más. Un solo año, en efecto, no es suficiente, según los científicos, para modificar una tendencia clara y que apunta sin remedio hacia un Artico más caliente y sin hielo.
Una excelente prueba de ello es el vídeo que la misma NOAA presentó hace apenas dos días en Chicago, durante la sesión dedicada al cambio climático de la conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS). Un vídeo que dejó, literalmente, con la boca abierta a los científicos asistentes y que muestra, en una animación construida con "mapas de edad" del hielo entre 1987 y octubre de 2013, cómo los hielos más viejos, que hasta hace apenas 26 años dominaban la región, prácticamente han desaparecido en el presente.

El polvo espacial contiene dos sustancias esenciales para la vida

Un trabajo elaborado por científicos de la NASA ha determinado que el polvo espacial contiene dos componentes esenciales para la vida en la Tierra tal y como se conoce. Concretamente, los investigadores han descubierto componentes de ADN y de aminoácidos en una pizca de una roca espacial que cayó hace años en Australia. Para los expertos, este estudio da más credibilidad a la idea de que la vida llegó desde fuera de nuestro planeta.
Estudios anteriores realizados a este meteorito descubrieron materia orgánica, pero las muestras examinadas entonces eran mucho más grandes, ahora se ha realizado el análisis a trozos realmente pequeños. "A pesar de su pequeño tamaño, estas partículas de polvo interplanetario pueden haber proporcionado mayores cantidades y un suministro estable de materia orgánica extraterrestre a la Tierra primigenia", ha apuntado uno de los autores, Michael Callahan.
El tipo de meteorito estudiado es extraño en el cosmos. Se trata de una condrita carbonácea, que supone apenas el 5% de los meteoritos encontrados en la Tierra, según ha explicado la NASA. Además, las moléculas descubiertas en esta roca espacial están, por lo general, en concentraciones minúsculas.
En este estudio, publicado en 'Journal of Chromatography A', encontraron 'bloques de construcción de la vida' en una muestra que pesaba casi lo mismo que un par de pelos de ceja. La muestra de 360 microgramos es alrededor de 1.000 veces más pequeña que una muestra típica analizada por los investigadores, hasta ahora.
Esta micromuestra requiere una técnica más sensible de lo habitual para extraer la información necesaria. Los científicos utilizaron un instrumento de cromatografía líquida de nanoflujo que organiza las moléculas, que luego fueron ionizados con un nanoelectrospray para su análisis en un espectrómetro de masas.
"Esta tecnología también será muy útil para buscar los aminoácidos y otras firmas biológicas químicas posibles en muestras que se puedan traer de Marte", ha apuntado otro de los autores, Daniel Glavin, quien ha apuntado que también se podría realizar con restos de lunas como Encélado o Europa.

¿Por qué el asteroide de esta madrugada ha llamado tanto la atención?

La aproximación a la Tierra de un asteroide del tamaño de dos o tres campos del fútbol la pasada madrugada del 17 al 18 de febrero considerado «potencialmente peligroso» ha recibido la atención de las principales agencias de noticias y medios de todo el mundo. Es cierto que la roca, llamada 2000 EM26, se paseó por nuestro vencindario cósmico a una velocidad de 12.37 km/s, pero eso no la hace muy especial. Media docena de pedruscos parecidos han pasado en febrero a distancias similares, casi nueve veces más lejos de lo que la Luna está de nosotros, lo que no puede causar ningún daño. Incluso ha habido uno de ellos, denominado2006 DP14, cuyo tamaño es cuatro veces mayor. Entonces, ¿por qué todos los focos han apuntado hacia esta última? «La repentina atención a 2.000 EM26 es desproporcionada en relación con su singularidad o potencial real», afirman desde la web especializada Spaceweather.com.
Posiblemente, la roca esté bajo lo que podríamos llamar el «efecto Chelyabinsk» ya que su paso ha coincidido muy cerca en el tiempo con el aniversario del meteorito que explotó sobre los cielos de la ciudad rusa el 15 de febrero de 2013, el de mayor intensidad desde el evento Tunguska, en 1908. La onda expansiva de la explosión rompió cristales, sacudió edificios e incluso abatió a personas en más de 50 poblaciones del área de impacto, unos 90 km. de extensión en el mismo sentido que la trayectoria. El bólido brilló más que el propio Sol, algo que pudo ser recogido por decenas de cámaras. Cerca de las tres cuartas partes del meteoroide original se evaporaron y solo una pequeña parte, con una masa de entre 4.000 y 6.000 kg, cayó al suelo en forma de meteoritos. El mayor, de unos 650 kg, fue recuperado del fondo del lago Chebarkul un tiempo después.
Por si fuera poco, ese mismo 15 de febrero de 2013, otro asteroide, el 2012 DA14, se acercó a 27.650 km de la Tierra. Se trataba del más cercano de ese tamaño que ha podido ser observado hasta ahora. Este, sin embargo, pasó de largo.

Visto en directo

2.000 EM26 ha estado muy lejos de acercarse tanto y mucho menos de provocar ningún daño en nuestro planeta. Sin embargo, ha supuesto una buena oportunidad para que los amantes de la astronomía pudieran observar el cielo en su búsqueda. El evento fue seguido en directo por internet por las cámaras de Slooh, una web de observadores del espacio que utiliza telescopios terrestres de diferentes partes del mundo, entre ellos el del Teide en Canarias. 
Al mismo tiempo, cada roca que pasa cerca es una advertencia. «Seguimos descubriendo este tipo de asteroides potencialmente peligrosos, algunas veces apenas unos días antes de que llegue al punto más cercano a la Tierra», apuntaba Paul Coz, director técnico y científico de Slooh. «Necesitamos encontrarlos antes de que ellos nos encuentren a nosotros». Y ese momento, es una cuestión de probabilidades, sin ninguna duda, llegará. De los más de 600.000 asteroides que se conocen en nuestro Sistema Solar, unos 10.000 están catalogados como NEOs (Objetos Próximos a la Tierra), lo que significa que sus órbitas pasarán cerca de la de nuestro planeta.

Un invierno de temporales de mar interminables

Una de las dos boyas, situada en la Virgen del Mar (Cantabria), que forman parte de la Red Vigía ha sufrido desperfectos por el temporal que ha azotado al Norte de la Península Ibérica en los últimos tres meses. La otra boya situada en Santoña (Cantabria) continua aportando valiosa información. Ambas han servido al grupo de investigadores del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria (IH) para explicar que los temporales de este invierno duran hasta 7 días más con respecto a años anteriores.
Los investigadores del IH forman parte de la Red Vigía, un proyecto integrado dentro del Gobierno de Cantabria en la Consejería de Medio Ambiente, que permite realizar un seguimiento en tiempo real de las aguas costeras: medir las condiciones meteorológicas y los parámetros de calidad ambiental.

12.01.2013

¿Por qué la nieve es blanca si el hielo es transparente?

El color blanco lo produce el aire atrapado en los copos de nieve

Estas dos últimas semanas la nieve ha sido la protagonista meteorológica en la Península Ibérica. Ha hecho tal acto de presencia que las estaciones de esquí han adelantado su apertura y ciudades como Alicante o Madrid se han visto teñidas de blanco. Los hay que se han preguntado si la nieve es agua congelada por qué es blanca y no transparente como el hielo. La ciencia tiene la respuesta.
La nieve está formada por copos, que son cristales de agua congelada alrededor de una mota de polvo. Tienen forma de estrella de seis brazos y cada uno está formado por alrededor de un quintillón de moléculas. Se forman en nubes saturadas de gotas de agua cuya temperatura desciende hasta los -12ºC. A medida que los copos se van agregando entre ellos, queda atrapado aire. Es ese aire el que da el color blanco a la nieve.
Ese aire dispersa la luz, es decir, la absorbe y a continuación emite en todas las direcciones como si fueran bolas de billar. La luz es blanca porque es la suma de todos los colores del arco iris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. El aire está compuesto de moléculas de oxígeno, nitrógeno y gases nobles y también de partículas en suspensión, como polvo, gotas y cristales de agua y sal.
Cada uno de los elementos que conforman el aire dispersan la luz en un color en concreto, según sus particularidades. Es decir, cada uno tiene preferencia por algún color de los que componen la luz que incide sobre ellos y lo separa de los demás. Por ejemplo, el nitrógeno y el oxígeno dispersan más el color azul y violeta, que emiten en todas las direcciones, mientras que dejan pasar el restos de los colores en línea recta. Nosotros vemos los rayos azules disparados en todas las direcciones.
Sin embargo, el aire encerrado en un hueco tan pequeño como es el que queda entre los copos de nieve es distinto al que produce el cielo azul. En esas condiciones de reclusión los colores también se dispersan pero el ojo humano no puede apreciar la selección cromática de los distintos elementos. Vemos la luz mezclada de nuevo, es decir, blanca.
Este mismo efecto se produce por ejemplo, con el pelo de los osos polares. Su manto no es níveo, sino transparente. Es el aire atrapado entre los pelos el que le da el color blanco al difundir la luz igual que en la nieve.
Ese mismo aire que dota de color blanco a la nieve le confiere otra de sus características: el efecto relajante. Los que vivimos en la ciudad notamos con especial intensidad la calma que trae consigo la nieve. El ambiente de la urbe se vuelve silencioso. No es porque los coches vayan más despacio o haya menos gente paseando. Lo que ocurre es que la nieve amortigua el sonido. Al aire que alojan los copos en su interior se suma el que queda atrapado en la nieve cuajada, que esconde abundantes cavidades que esconden mucho más aire todavía.

11.30.2013

La unión de los continentes provocó la mayor extinción sobre la Tierra

Un estudio atribuye la desaparición de la mayoría de las especies del planeta hace 250 millones de años a la integración de todas las masas de tierra en una sola llamada Pangea

La popularidad de los dinosaurios tal vez induzca a muchos a creer que su desaparición, ocurrida hace 65 millones de años y debida probablemente al impacto de un asteroide, fue la mayor extinción en masa de la historia de la Tierra. Pero aquella catástrofe que marcó la frontera entre el Mesozoico, o Era Secundaria, y el Cenozoico, o Era Terciaria, fue apenas un tropiezo en el currículo de la vida terrestre en comparación con la Gran Mortandad.
Por este nombre se conoce a un desastre ecológico global que aniquiló a la mayor parte de las especies del planeta hace 250 millones de años, poniendo un brusco fin al Paleozoico o Era Primaria. Se zanjaba así el experimento biológico que había comenzado 292 millones de años antes y que hoy denominamos Explosión Cámbrica, el momento en que la factoría terrícola comenzó a lanzar especies en masa. Aquel capítulo de la historia de la vida, tan largo que nos cuesta comprender su magnitud, se cerró con la eliminación de 7 de cada 10 especies terrestres y de más de 9 de cada 10 marinas. Los insectos, incluyendo los más grandes que jamás han existido, prácticamente desaparecieron. Fue el fin de los trilobites, quizá los animales más conocidos de la fauna del Paleozoico. Cualquier observador habría apostado a que la vida en la Tierra había tocado a su fin.
Aún no existe una explicación definitiva sobre qué causó la Gran Mortandad. Las pruebas de aquel suceso quedaron destruidas largo tiempo atrás o acabaron sepultadas bajo toneladas de rocas más recientes. Con las escasas pistas disponibles, los científicos han apuntado varias hipótesis, como el vulcanismo intensivo, el envenenamiento de los mares y de la atmósfera o incluso la colisión de uno o varios asteroides.
Dos científicos chinos han elaborado ahora un estudio que responsabiliza de la Gran Mortandad a la formación del supercontinente Pangea (“toda la tierra”, en griego). A comienzos del Pérmico, el último período del Paleozoico, todos los continentes se fusionaron en una única y colosal masa de tierra de unos 200 millones de kilómetros cuadrados, rodeada por un único océano, Pantalasa (“todos los mares”, en griego). Esta reunión continental alcanzó su apogeo entre finales del Pérmico y principios del Triásico, el primer período del Mesozoico tras la Gran Mortandad. Según Hongfu Yin y Haijun Song, de la Universidad China de Geociencias en Wuhan, la integración de las tierras emergidas fue la primera ficha de un colosal efecto dominó que terminó desencadenando un cataclismo ecológico global.

11.22.2013

Cinco fenómenos naturales dignos de un "expediente X"

1 La cueva de Superman ya existe en México

Se la ha comparado muchas veces con la cueva que aparece en las películas de Superman y, ciertamente, no hay ningún otro lugar del mundo que se le parezca más. La cueva de los cristales gigantes, a 300 metros de profundidad en la mina de Naica, en el estado mexicano de Chihuahua, es un lugar increíble que parece sacado de otro planeta. Su brillante paisaje está formado por bloques de selenita pura que conforman los cristales más gigantescos del mundo, de hasta doce metros de longitud y uno de anchura. A pesar de su belleza, es un infierno. Con más de 50 grados de temperatura y un 98% de humedad, un ser humano solo soporta unos minutos en su interior antes de acabar deshidratado. Investigadores españoles que se han adentrado en la cavidad creen que esos cristales crecieron muy lentamente y pueden tener incluso un millón de años.


2 El extraño zumbido que sale de la Tierra

Un murmullo de frecuencias justo por debajo de lo que el oído humano puede captar ha podido ser grabado por todo el mundo. Es el «zumbido de la Tierra», posiblemente provocado por todos los factores que bombardean su superficie, como los cambios en la presión atmosférica, las olas del océano, la lluvia, el viento y la actividad humana. Estas fuerzas generan ondas sísmicas que se unen en un coro global, según una investigación de la Universidad de Grenoble en Francia publicada en la revista Science, que señala que este fenómeno puede proporcionar información útil para averiguar cómo es la geología del manto terrestre de 400 a 600 km de profundidad.

3 Las piedras reptantes del Valle de la Muerte 

Es uno de los misterios naturales más famosos y más extraños. En Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte, una larga extensión de lodos en California (EE.UU.), las piedras de distintos tamaños, algunas tan grandes como un ser humano, se mueven solas. Nadie ha visto realmente cómo se mueven, pero las rocas dejan un rastro de movimiento, como si hubieran reptado por el suelo hacia cualquier parte, sin patrón alguno. Esto ha suscitado las explicaciones más disparatadas, desde poderosos campos de energía a intervenciones alienígenas.
Ralph Lorenz, científico planetario de la Universidad de Johns Hopkins, que ha trabajado en una red de estaciones meteorológicas para la NASA en el lugar, cree que es el hielo lo que hace que las piedras se muevan. Tras llevar a cabo un experimento con un simple tupper, una piedra y un frigorífico, Lorenz llegó a la conclusión de que alrededor de las rocas se forma una capa de hielo flotante con una especie de quilla que cava un sendero en el barro. En ese escenario, el hielo no produce ninguna fricción en el agua, por lo que las piedras son capaces de deslizarse con solo una ligera brisa.
4 Las llamas que nunca mueren 

Los científicos conocen la existencia de varios centenares de «llamas eternas» por todo el mundo. Se alimentan de hidrocarburos que proceden de las profundidades de la Tierra y pueden brillar durante tiempos inmensamente largos, sin apagarse jamás. Durante el pasado año, una espectacular llama en el neoyorquino condado de Erie, detrás de una cascada en el Chestnut Ridge Park, llamó la atención de investigadores de la Indiana University Bloomington, que lograron aclarar su origen. Según explican, en algunas ocasiones las filtraciones de gas natural son lo suficientemente abundantes y duraderas como para producir una llama que arde eternamente, como la estudiada al oeste de Nueva York. El gas del Chestnut Ridge Park tiene su origen en una formación rocosa del Devónico Superior (entre hace 385 y 359 millones de años) que se encuentra a unos 400 metros de profundidad.
Los investigadores también estudiaron una gran «llama eterna» en el Cook Forest State Park, al noroeste de Pennsylvania, pero determinaron que esa llama en concreto que arde continuamente en el fondo de un pozo, no se debe a una filtración natural de gas, sino a la fuga de una tubería abandonada.
5 Las cataratas de sangre 

Las Cataratas de Sangre, situada en el glaciar Taylor, en los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida, se tiñen de un intenso color rojo muy parecido al de la sangre cada vez que manan agua salada. Los primeros exploradores atribuyeron el tono a las algas rojas, pero los análisis han demostrado que el fenómeno se debe a la acumulación de óxido de hierro en las sales del agua del glaciar.
Una de las teorías sobre su origen explica que bajo el hielo del glaciar han permanecido aislados desde hace más de cinco millones de años unos ultraresistentes microorganismos capaces de vivir en un entorno sin luz, casi sin oxígeno y con una altísima salinidad, que metabolizan el azufre y el hierro. El color del agua se debe a su contenido en hierro, que se oxida al contacto con el oxígeno, provocando la cascada de sangre.
http://www.abc.es/ciencia/20131120/abci-fenomenos-naturales-dignos-expediente-20131120111_1.html

11.11.2013

El Sol disparó esta semana la llamarada más fuerte del año

Los expertos en clima han apuntado que esta tormenta no debe suponer ninguna preocupación para la Tierra

El Sol ha disparado la llamarada solar más fuerte del año este martes, de magnitud X3.3 (siendo X el valor más alto en la escala de potencia).
Los expertos en clima espacial han apuntado que esta tormenta no debe suponer ninguna preocupación para la Tierra. El origen de esta llamarada ha sido la mancha solar AR1890 y el orbitador Dinámica Solar de la NASA ha capturado un vídeo en alta definición este suceso.
Gracias a esto, los científicos han podido observar que el material expulsado en la llamarada solar no creará ninguna perturbación geomagnética. Las erupciones solares de clase son consideradas las más potentes de las tormentas solares, y cuando se dirige directamente a la Tierra pueden representar un peligro para los satélites y los astronautas en órbita.
Actualmente el Sol está en el pico de sus 11 años de Ciclo Solar 24 y desató numerosas llamaradas solares de este nivel de potencia a finales de octubre.
La más poderosa llamarada, antes del evento del martes, fue una de nivel X3.2 en mayo durante una semana que fue hiperactiva para el Sol. «En estos momentos del ciclo, es normal que se muestre un mayor número de brotes», han explicado los expertos de la NASA.

11.06.2013

El misterio de la ¨ciudad de luz¨ en mitad del Atlántico , resuelto por la NASA

En diciembre de 2012, el Centro Nacional de Datos Geofísicos de la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera de EE.UU. (NOAA) y el Observatorio Terrestre de la NASA dieron a conocer un nuevo mapa de la Tierra tal y como aparece de noche. Elaborado con los datos del satélite Suomi NPP, este mapa de luces nocturnas ofrecía una claridad y una resolución sin precedentes, y mucha más sensibilidad a la luz.
Tanta, que el resultado ofreció más de una sorpresa. Por ejemplo, el satélite detectó una gran cantidad de actividad humana en medio de los campos rurales de gas natural en Dakota del Norte (EE.UU.), una gran cantidad de luces en Australia Occidental, donde se creía que no debía de haber ninguna y, sobre todo, encontró algo muy raro en la costa de Argentina: una «ciudad de luz» aparecía en el medio del Océano Atlántico Sur, entre 300 y 500 kilómetros mar adentro. No existen asentamientos humanos en ese lugar, ni incendios ni pozos de gas. ¿Qué era entonces esa especie de visión lumínica triangular?
Ninguna similitud con el triángulo de las Bermudas ni nada de índole paranormal, por mucho que a algunos les guste hacer volar su imaginación. Se trata de barcos de pesca en alta mar, iluminados en la noche, que se agrupan a lo largo de líneas invisibles: el borde submarino de la plataforma continental, la corriente de las Malvinas rica en nutrientes, y los límites de las zonas económicas exclusivas de Argentina y las Islas Malvinas, donde los barcos de otros países no pueden pescar.Esos pescadores nocturnos están a la caza del Illex argentinus, una especie de calamar de aleta corta, el segundo más pescado en el planeta. El calamar se encuentra a lo largo de decenas de cientos de kilómetros desde la costa de Río de Janeiro hasta Tierra del Fuego. Viven de 80 a 600 metros bajo la superficie.
El calamar se concentra en esa zona porque hay una gran cantidad de fitoplancton, una «hierba del mar» de la que se alimentan el zooplancton y los peces, que luego se convierten en alimento para el Illex argentinus y otras criaturas marinas. Al trabajar en estas áreas, los pescadores iluminan el océano con potentes lámparas que atraen el plancton y los peces. El calamar sigue a sus presas hacia la superficie, donde son más fáciles de pescar. Los barcos pueden llevar más de un centenar de estas lámparas y generar hasta 300 kilovatios de luz por barco.

Potentes focos en el agua

Oficialmente, unos 100 barcos reciben permisos cada año para trabajar la pesquería del calamar, pero las imágenes de satélite indican que hay muchos más en la zona. «Las imágenes de satélite son una herramienta para comprender lo que está sucediendo con la pesca, especialmente en aguas internacionales», afirma Ezequiel Cozzolino del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero en Argentina.